Un centenar de personas han recibido con abucheos y pitidos
este martes a los Príncipes de Asturias y al presidente del Gobierno, Mariano
Rajoy, que han acudido a la ceremonia del Premio Cervantes, celebrada en el
Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares, que ha premiado al
escritor José Manuel Caballero Bonald.
Los manifestantes, entre los que algunos exhibían banderas
republicanas, también han esperado a la salida a los representantes políticos
para repetir los silbidos, que han vuelto a recibir los Príncipes de Asturias,
pero no Rajoy, que se ausentó antes de la ceremonia “por motivos de agenda”.
Entre los abucheados han estado también el obispo de Alcalá
de Henares, Reig Pla, muy polémico por sus ataques hacia los homosexuales, el
presidente madrileño, Ignacio González, y el ministro de Educación, Cultura y
Deporte, José Ignacio Wert.
Además de las banderas republicanas, se ha podido ver
camisetas verdes portadas por un grupo de manifestantes que sujetaban pancartas
con lemas en defensa de la escuela pública y contra el cierre de centros
educativos.
El Premio Cervantes, que tradicionalmente se entrega
coincidiendo con el Día del Libro, ha sido concedido al escritor andaluz
Caballero Bonald, de 86 años, por su prolífica e intensa trayectoria literaria
en la que ha cultivado casi todos los géneros, aunque ha destacado
principalmente en la poesía.
Sorprendente ejercicio de autocensura en La Razón de esta
noticia en su edición en papel. Pocos o muchos, lo cierto es que la
monarquía vive en España sus momentos más duros, con la infanta Cristina
imputada y rodeada de escándalo. Las encuestas demuestran cómo está
perdiendo a pasos agigantados el favor de la ciudadanía y hechos como el de
ayer son ciertamente noticiosos. Hasta el periódico ABC, curiosamente el más
monárquico, mencionó el incidente aunque minimizándolo y escondiéndolo en medio
de una crónica sobre las anécdotas de los invitados al evento.
¿Por qué algo que ayer se destacó en las portadas digitales
no tiene relevancia en los periódicos en papel y directamente no aparece en el
diario La Razón? ¿Censura? ¿Conjura monárquica?
Beatriz Martín Pereira.
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