Cada paso hacia delante que se produce en este país, el
señor Rajoy decide mandarlo al garete y remover entre las malezas para
conseguir volver a la prehistoria, en este caso a la ley Orgánica de 1985 sobre
el aborto, o incluso más atrás.
Durante más de un año, el ministro de Justicia, Alberto
Ruiz-Gallardón, se ha debatido por dos opciones: eliminar totalmente la
consideración del aborto como un derecho de la mujer en las primeras 14 semanas
de embarazo o sustituirla por un sistema
de supuestos penalizados eliminando, por última instancia, la decisión de
la mujer. Aunque la reforma está claramente atascada, Gallardón ha tenido que retrasarla ya
tres veces.
La nueva ley tratará sobre un sistema acotado de supuesto en
los que la malformación fetal- incluidas las discapacidades o enfermedades
graves- , a no ser que conlleve un grave riesgo para la madre, y la posibilidad
de que las menores de 18 años puedan abortar sin autorización de sus padres, serán
eliminadas totalmente y además tendrán que acreditar que realmente el feto
pueda afectar a su salud.
Este sistema elimina todo derecho de la mujer a elegir que
quiere hacer con esa nueva vida que trae consigo y dota al <<nasciturus>>,
ser humano desde que es concebido hasta su nacimiento,
de todos los derechos, que primarán en todo momento a no ser que
interfieran con los de la madre, por ejemplo en caso de muerte.
Hace tres años se consiguió, con la ley Orgánica 2/2010, que las jóvenes de entre 16 y 17 años pudieran abortar sin necesidad de la autorización de los padres y la
libertad, con un periodo de tiempo de 14 días, de elegir el futuro de esos
embriones fecundados. Fue una ley aprobada por el PSOE que no gustó a muchos, incluida
la Iglesia Católica, pero que daba un gran paso hacia delante.
Las mujeres tienen derecho a elegir sobre una responsabilidad que recaerá sobre sus hombros
para toda la vida, así como también tienen derecho a elegir qué momento es el
más adecuado. En definitiva, tienen derecho a tomar sus propias decisiones, la determinación
es suya y solo suya, y no de un gobierno que intenta contentar a la Iglesia y a
la vez a sus votantes, influenciado por el cardenal Rouco Varela, arzobispo de
la archidiócesis de Madrid y presidente de la Conferencia Episcopal Española
La Razón, por supuesto, se pone de parte de esta nueva
iniciativa y añade un comentario sobre
la adopción realizado por Concha Roche, jurista experta en Derecho Civil de la
Universidad de Ávila: «Es muy positivo que se agilicen los trámites y tengo la
esperanza de que suponga una salida para estas mujeres que no quieren tener a
sus hijos. Se podrán llevar los embarazos a término y dar a los niños en
adopción de una forma segura». Algo que me parece escandaloso ya que, no solo
tienen que sufrir nueve meses la tortura del no saber qué hacer, sino que
también, a la hora de concebirlo, se exponen a la situación más tremebunda que,
a mi parecer, puede existir: entregar a un hijo al que han criado y llevado
dentro durante tanto tiempo.
Andrea Pérez Catalán
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