domingo, 21 de abril de 2013

Preaborto


Cada paso hacia delante que se produce en este país, el señor Rajoy decide mandarlo al garete y remover entre las malezas para conseguir volver a la prehistoria, en este caso a la ley Orgánica de 1985 sobre el aborto, o incluso más atrás.


Durante más de un año, el ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, se ha debatido por dos opciones: eliminar totalmente la consideración del aborto como un derecho de la mujer en las primeras 14 semanas de embarazo o sustituirla por un sistema de supuestos penalizados eliminando, por última instancia, la decisión de la mujer. Aunque la reforma está claramente  atascada, Gallardón ha tenido que retrasarla ya tres veces.

La nueva ley tratará sobre un sistema acotado de supuesto en los que la malformación fetal- incluidas las discapacidades o enfermedades graves- , a no ser que conlleve un grave riesgo para la madre, y la posibilidad de que las menores de 18 años puedan abortar  sin autorización de sus padres, serán eliminadas totalmente y además tendrán que acreditar que realmente el feto pueda afectar a su salud.

Este sistema elimina todo derecho de la mujer a elegir que quiere hacer con esa nueva vida que trae consigo y dota al <<nasciturus>>, ser humano desde que es concebido hasta su nacimiento, de todos los derechos, que primarán en todo momento a no ser que interfieran con los de la madre, por ejemplo en caso de muerte.

Hace tres años se consiguió, con la ley Orgánica 2/2010, que las jóvenes de entre 16 y 17 años pudieran abortar sin necesidad de la autorización de los padres y la libertad, con un periodo de tiempo de 14 días, de elegir el futuro de esos embriones fecundados. Fue una ley aprobada por el PSOE que no gustó a muchos, incluida la Iglesia Católica, pero que daba un gran paso hacia delante.

Las mujeres tienen derecho a elegir sobre una responsabilidad que recaerá sobre sus hombros para toda la vida, así como también tienen derecho a elegir qué momento es el más adecuado. En definitiva, tienen derecho a tomar sus propias decisiones, la determinación es suya y solo suya, y no de un gobierno que intenta contentar a la Iglesia y a la vez a sus votantes, influenciado por el cardenal Rouco Varela, arzobispo de la archidiócesis de Madrid y presidente de la Conferencia Episcopal Española

La Razón, por supuesto, se pone de parte de esta nueva iniciativa y añade un comentario  sobre la adopción realizado por Concha Roche, jurista experta en Derecho Civil de la Universidad de Ávila: «Es muy positivo que se agilicen los trámites y tengo la esperanza de que suponga una salida para estas mujeres que no quieren tener a sus hijos. Se podrán llevar los embarazos a término y dar a los niños en adopción de una forma segura». Algo que me parece escandaloso ya que, no solo tienen que sufrir nueve meses la tortura del no saber qué hacer, sino que también, a la hora de concebirlo, se exponen a la situación más tremebunda que, a mi parecer, puede existir: entregar a un hijo al que han criado y llevado dentro durante tanto tiempo.

Andrea Pérez Catalán

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