domingo, 5 de mayo de 2013

Con humor


Considero que la risa es un potente mecanismo de defensa ante las dificultades. Reírnos de aquello que nos produce aversión sin duda libera tensiones y garantiza, al menos, unos momentos de desinhibición. La sátira, la caricaturización de instituciones o personajes públicos, o más bien, de sus patinazos, produce esa extraña satisfacción en el espectador, casi en tono malévolo, que reconforta y levanta el ánimo.

Andreu Buenafuente, humorista, presentador y productor de televisión, condujo el late show de su mismo nombre, que muchos recordaremos, desde septiembre de 2007 hasta el 30 de junio de 2011. Al borde estuvo de los 1000 programas, y un día antes de llegar a su término, el 29 de junio, su colaborador y también humorista Berto Romero, nos mostró en su sección, de nombre “Bertovisión”, el perfecto retrato de la disparidad entre medios (según que informaciones). Este espacio se caracterizaba por el sin fin de comentarios jocosos que el colaborador hacía en relación a imágenes, noticias, artículos, reportajes, y sobre todo errores de los principales diarios o revistas.

En este caso concreto se trataba el debate sobre el estado de la nación (de 2011) entre José Luis Rodríguez Zapatero y el actual presidente del gobierno, Mariano Rajoy, que lo acabó ganando por cinco puntos, y que había tenido lugar el día anterior. Periódicos como La Razón, El País o El Mundo, recogieron en gráficos la cantidad de veces que ambos políticos mencionaron en sus discursos determinadas palabras (referentes a temas de mayor repercusión o sensibilidad), a saber: ‘reformas’, ‘empleo’, ‘crisis’, ‘social’, ‘crecimiento’, ‘desempleo’, ‘parados’ etc. Lo que llama la atención es el abismo que se dio entre algunos de los recuentos y el hecho de que La Razón omitiera palabras que El País y El Mundo sí contabilizaron, por ejemplo ‘España’ (esta vez, no me queda muy claro con qué objetivo).

No se trata de información de actualidad ni de contenido exclusivo de La Razón, pero sí veo importante fijarse en este tipo de irregularidades, en la disparidad de un periódico a otro al tartar datos supuestamente muy concretos e inamovibles. ¿Será que en su momento a Zapatero no se le entendió nada en el debate y por eso se contaron mal sus palabras, como se dijo en el programa?

Adjunto el video en el que podemos apreciar con más detalle la situación, eso sí, en clave de humor.


Carla Sánchez Marful.

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