viernes, 24 de mayo de 2013

¡Rotundamente!


Y así como La Razón tiende a servir de escaparate exaltador al Partido Popular, también desempeña el papel de altavoz de los miembros del mismo como si de un canal de autodefensa oral y demostración de total inocencia se tratara.

Así, las declaraciones de Aznar a Antena 3 del pasado 21 de mayo se dejan ver con orgullo: “Rotundamente no, no cobré sobresueldos siendo presidente”, “los únicos sobres que he conocido son los que entraban de los fondos reservados en el Palacio de la Moncloa hasta que yo llegué al Gobierno, y que suponían una cantidad de 300.000 pesetas”… Por no hablar de sus críticas al diario de Prisa El País: “Primero publica una noticia de que yo ideé un sistema para defraudar a Hacienda, lo cual es mentira. Luego dice que no, pero que era un sistema para pagar menos, y es mentira. Luego que se vulneró la ley de compatibilidades, mentira. Ahora que se hicieron regalos de una trama delictiva, mentira” o el sonado asunto de la iluminación en la boda de su hija: “Preguntado por el director de LA RAZÓN, Francisco Marhuenda, sobre las noticias acerca del regalo de la trama Gürtel a su hija, el expresidente ha justificado el pago de la iluminación en la boda de su hija con Alejandro Agag y, en este sentido, ha recalcado que parece "bastante normal" que los invitados hagan regalos a los contrayentes”. Yo no fui, yo no hice, yo no sabía, la culpa es de otro, la cosa no fue así… y me libro del marrón.

Después de  esto, ayer, jueves 23 de mayo, La Razón presentaba en su portada impresa el titular: “Rajoy mantiene el rumbo” (sí, si hablamos del mal rumbo al que nos tiene acostumbrados). Tras él se encontraban las palabras del presidente en relación a las de Aznar: “Resta relevancia a la entrevista y no cambiará su política económica porque «sería engañar a los españoles»”. Claro, le “preocupa” mentirnos ahora que está en Moncloa, pero en plena campaña electoral, por supuesto, eso es algo secundario…

Siempre la misma frasecilla de político engañabobos que hace que cualquier publicación parezca más bien producto de la labor de un fiel escribano, cuyo único cometido es el de ceñirse a repetir en el papel como un loro lo que le dicte su señor; una mera herramienta de discurso, repetitiva y cargante, en la que el juicio o el sentido común no tienen cabida (ni la tendrán jamás).

“No haré ningún comentario contra un ex presidente y menos contra Aznar” añadía Rajoy. Qué correcto, que considerado… que fachada tan bien montada.

 
 
Carla Sánchez Marful.

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