Una vez más, La Razón hace las veces de escaparate expositor
de las “bondades” de este nuestro gobierno a través del casi desfile de
titulares ensalzadores de sus “logros” y “sanas intenciones”, publicados a lo
largo de esta semana.
Su propósito de resaltar los aspectos positivos, en lo que
al Partido Popular se refiere, no resultaría tal fuera de lugar si los aspectos
negativos no superaran con creces sus aciertos.
“Acuerdo con Alemania
para dar empleo a 5.000 jóvenes”
“La ministra de Empleo, Fátima Báñez, y su homóloga alemana,
Ursula Von der Leyen, han firmado este martes un memorando de entendimiento
para dar empleo en el país germano a 5.000 jóvenes españoles al año a través de
la formación profesional dual --que combina trabajo y formación-- y de puestos
para personal cualificado”
“El Gobierno dará
permiso de residencia a los extranjeros que compren pisos”
“El secretario de Estado de Economía y Apoyo a la Empresa,
Fernando Jiménez Latorre, ha afirmado hoy que el Gobierno concederá el permiso
de residencia a los extranjeros que compren una vivienda habitual, si bien no
ha querido precisar a partir de que importe se otorgará”
(Eso si no acaban con el alma en los pies en medio de
terreno no edificable cuando su dinero ya está muy lejos…)
“El Gobierno
facilitará la entrada a extranjeros que creen empleo”
“La ministra de Empleo y Seguridad Social, Fátima Báñez, ha
anunciado hoy que el anteproyecto de ley de emprendedores, que el Gobierno
aprobará próximamente, facilitará la residencia de inversores extranjeros que
creen empleo y reducirá la cotización de los autónomos en situación de
pluriactividad”
(¿¿Empleo?? ¿¿Dónde??)
Solo algunos ejemplos del intento de La Razón de retratar a un gobierno preocupado, luchador y combatiente de injusticias, cuando muchas de ellas tienen lugar en su mismo seno, entre sus propias filas. Medidas inacabadas y sin garantías de éxito son lo que aquí se nos propone. Las mejoras se resisten a dejarse ver, en cambio los aspectos perjudiciales parecen rodearnos y ser lo único de lo que se habla.
Así como nosotros, tengamos una ideología u otra, deberíamos exigir resultados y no conformarnos con titulares atractivos o promesas a priori suculentas que luego en muchos casos no llegan a buen puerto, “los de arriba” tarde o temprano deberían darse cuenta de que determinadas vías para aplacar a las masas ya no funcionan.
Carla Sánchez Marful.
Carla Sánchez Marful.
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