jueves, 23 de mayo de 2013

Un paso adelante... tres atrás.


Una vez más, La Razón hace las veces de escaparate expositor de las “bondades” de este nuestro gobierno a través del casi desfile de titulares ensalzadores de sus “logros” y “sanas intenciones”, publicados a lo largo de esta semana.

Su propósito de resaltar los aspectos positivos, en lo que al Partido Popular se refiere, no resultaría tal fuera de lugar si los aspectos negativos no superaran con creces sus aciertos.

“Acuerdo con Alemania para dar empleo a 5.000 jóvenes”

“La ministra de Empleo, Fátima Báñez, y su homóloga alemana, Ursula Von der Leyen, han firmado este martes un memorando de entendimiento para dar empleo en el país germano a 5.000 jóvenes españoles al año a través de la formación profesional dual --que combina trabajo y formación-- y de puestos para personal cualificado”

 (Es triste que me resulte casi imposible encontrar empleo en mi propio país, pero no importa, Alemania es la solución a todos mis problemas…)

“El Gobierno dará permiso de residencia a los extranjeros que compren pisos”

“El secretario de Estado de Economía y Apoyo a la Empresa, Fernando Jiménez Latorre, ha afirmado hoy que el Gobierno concederá el permiso de residencia a los extranjeros que compren una vivienda habitual, si bien no ha querido precisar a partir de que importe se otorgará”

(Eso si no acaban con el alma en los pies en medio de terreno no edificable cuando su dinero ya está muy lejos…)

“El Gobierno facilitará la entrada a extranjeros que creen empleo”

“La ministra de Empleo y Seguridad Social, Fátima Báñez, ha anunciado hoy que el anteproyecto de ley de emprendedores, que el Gobierno aprobará próximamente, facilitará la residencia de inversores extranjeros que creen empleo y reducirá la cotización de los autónomos en situación de pluriactividad”

(¿¿Empleo?? ¿¿Dónde??)

“Rajoy impulsa un frente antidesempleo con Francia e Italia”
(…)


Solo algunos ejemplos del intento de La Razón de retratar a un gobierno preocupado, luchador y combatiente de injusticias, cuando muchas de ellas tienen lugar en su mismo seno, entre sus propias filas. Medidas inacabadas y sin garantías de éxito son lo que aquí se nos propone. Las mejoras se resisten a dejarse ver, en cambio los aspectos perjudiciales parecen rodearnos y ser lo único de lo que se habla.

Así como nosotros, tengamos una ideología u otra, deberíamos exigir resultados y no conformarnos con titulares atractivos o promesas a priori suculentas que luego en muchos casos no llegan a buen puerto, “los de arriba” tarde o temprano deberían darse cuenta de que determinadas vías para aplacar a las masas ya no funcionan.



Carla Sánchez Marful.

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