No sé si es
una estratagema nueva para que el juez Castro siga perdiendo el tiempo en
investigar y divagar sobre este asunto o simplemente hemos llegado al punto en
el que se están cachondeando de los ciudadanos, ya son 35 tomos del caso Nóos.
Sorribas presentó en el juzgado de Palma unos mails donde se demostraba que era Diego Torres el que mandaba y disponía en el Instituto Nóos y que una de sus habilidades era “colgarle el problema a uno de sus empleados”. Además asegura que no fue más que un "currante" que se limitó a trabajar y no delinquió ni encubrió delitos.
De esta
forma se defiende con que él únicamente “tenía en el Instituto Nóos una
participación a título administrativo tal como se refleja en varios correos en
los que Torres le da órdenes en ese ámbito”
Y además la
representación de Sorribas aclara que no pretende otorgar a Diego Torres
preeminencia sobre quien fue su socio Iñaki Urdangarín.
La representación legal de Sorribas intentó anular el pasado 20 de noviembre el sobreseimiento de la causa pero el juez José Castro rechazó su petición porque "existen indicios racionales" de que "ha tenido una relevante intervención en los hechos" que se investigan.
A pesar de
todo, los responsables siguen siendo Urdangarín y Torres. El duque vio
multiplicarse sus ingresos por 18,5 veces, desde los 30.783 euros que declaró
en 2002 hasta los 571.000 que declaró en 2009 por rendimiento del trabajo
personal. En 2003, 2004 y 2005, Urdangarín consignó declaraciones salariales
parecidas, desde 65.572 hasta 68.000 euros, correspondientes a su primera etapa
en el Instituto Nóos, cuando empezaron a cocerse los grandes negocios. Su
declaración pasó de salirle a devolver 2.000 euros a tener que pagar 48.000
euros en 2009.
Por último,
en cuanto a la Infanta, la Audiencia Provincial de Palma de Mallorca dejó el
pasado martes en manos de Hacienda la posible imputación de ésta por un delito
fiscal. Considera que la
Agencia Tributaria tiene que dilucidar si el matrimonio utilizó parte de los
ingresos derivados de Nóos para gastos domésticos (las obras de reforma de su
vivienda familiar).
Andrea Pérez Catalán
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